Nos hemos desarraigado de una tierra; la tierra
se ha arrancado de nosotros.
En nuestro lugar y en lugar de la tierra,
se quedan heridas y las heridas sangran, y la sangre no fue vista por
ninguno, muchos la lloraron, menos se rieron de ella
Hemos tenido paciencia.
Con heridas y sin tierra hemos errado por los caminos del mundo para
encontrar un paisito lo menos extranjero, y lo más parecido con las heridas que habíamos dejado en la tierra de donde nos hemos desarraigado. Hemos errado sin pan, sin agua, sin esperanzas, pero ¿a quién se le ocurre pensar sobre las esperanzas, el agua y el pan, cuando la herida sobrepasa a todo? Hemos errado con angustias, visiones y lágrimas. Hemos errado sin nuestra tierra y con nostalgia. Hemos aguantado cuando todo lo que teníamos, todo lo que fuimos, se hicieron polvo.